lunes, 22 de abril de 2019

Nuevo Phishing de Netflix busca robar credenciales de acceso y datos de la tarjeta

Con más de 140 millones de usuarios en todo el mundo, la imagen de Netflix sigue siendo utilizada por los cibercriminales para realizar campañas de ingeniería social en las que suplantan la identidad de la popular plataforma de streaming con el objetivo de robar información personal de usuarios desprevenidos.
En el día de ayer llegó al laboratorio de ESET Latinoamérica un correo en el que se suplantaba la identidad de Netflix con un mensaje indicando al destinatario que era necesario verificar su información de inicio de sesión debido a que se había registrado una actividad sospechosa en su cuenta.
Falso correo que suplanta identidad de Netflix solicita al destinatario verificar la cuenta debido a que se detectó actividad inusual.
A simple vista, un usuario desprevenido podría suponer que se trata de un correo legítimo por parte del proveedor de servicios de series y películas y decidir hacer clic en el botón “ACTUALIZAR” para evitar perder el acceso a su cuenta.
Por supuesto, no estaría verificando que la URL a la que hace referencia el botón presenta las siguientes características:
https://u10100579.ct.sendgrid.net/wf/click?upn=XXXXXXXXXXXXX
Como se puede apreciar, el enlace no corresponde a ninguna dirección oficial del servicio Netflix; de hecho, ni siquiera aparece el nombre del servicio en alguna parte de la composición de la URL.
Luego de una redirección, seguramente a efectos de evitar protecciones antiphishing o bien llevar algún conteo de potenciales víctimas, el usuario atacado llegará al siguiente sitio con la siguiente dirección.
http://equipodenetflix4.aba.ae/f46d63f37e337b21cdcxxxxxxxxxxxxxxxxx/
En esta URL al menos sí se puede observar dentro de la composición del dominio que se hace referencia a un supuesto equipo de Netflix y se puede apreciar también que el servidor corresponde a un servicio de hosting gratuito de Emiratos Árabes.
La interfaz del sitio con la que el usuario se encontrara es la siguiente:
Falso sitio de Netflix con una apariencia similar al original solicita que verifiquemos nuestro usuario y contraseña.
Con un diseño igual al del sitio original, la particularidad de esta página es que independientemente del usuario y clave que se ingresen no se producirá ningún tipo de verificación de credenciales y se intentará llevar al usuario a una instancia en la que se le solicitará el ingreso de los datos de la tarjeta de crédito asociada a la cuenta.
Cibercriminales esperan que la víctima coloque los datos de su tarjeta para robarlos.
En esta instancia, nuevamente los datos ingresados no serán cuestionados y solo bastará con cumplir con el requisito de longitud en algunos campos. Es decir que, ante la inclusión de cualquier información y el pedido de confirmar los datos, el sitio finalmente redireccionará al usuario al portal original de Netflix, habiendo logrado el cometido del robo de credenciales de acceso y los datos de pago de la cuenta.
En un análisis un poco más exhaustivo, no se pudo verificar que se realizaran segundas acciones, como la descarga de algún tipo de malware o la ejecución de algún código adicional que afectara los recursos de la máquina. Por lo tanto, se puede interpretar que se trata de una campaña que busca únicamente el robo de información personal, presumiblemente para vender en el mercado negro (la venta de los datos de una tarjeta de crédito activa ronda los 45 U$D en la Dark Web) o bien para utilizar en otros ataques dirigidos.
Como evitar ser víctima en estos ataques:
  • Siempre evitar acceder a enlaces que llegan inesperadamente por correo electrónico u otros medios.
  • Verificar la dirección del remitente y que coincida que con el servicio al que hace referencia.
  • Contar con protecciones de seguridad en el dispositivo que puedan hacer de barrera ante estos casos. En el caso de sospechar que pueda ser cierto el mensaje, ya sea porque es un usuario muy activo en esta u otra plataforma, se recomienda acceder a la misma de manera tradicional y verificar ahí si todo está correcto o eventualmente realizar un cambio de credenciales.

    miércoles, 17 de abril de 2019

    ¿Qué son los trolls o haters?

    Los trolls o haters son un fenómeno de Internet que cada vez es más visible. Para entender este concepto, se debe indagar en el área de la psicología. Un troll o hater en Internet hace referencia a personas que se dedican a insultar, amenazar o utilizar humor con fines que en ocasiones dañan a la persona a la que se dirigen.
    Es un símil a lo que se conoce en la vida real como “bullying” y las personas que lo promulgan. Un concepto muy conocido en todo el mundo. En los colegios muchos niños sufren cada día de este problema. El “bullying” de calle está realizado por personas que insultan, amenazan y boicotean a otras personas.
    No obstante, y con la ayuda de las redes sociales, es posible hacerlo de forma totalmente anónima. Así, un troll o hater es una persona que, desde el anonimato, actúa de la misma forma que se hace en la calle en estas situaciones.
    Por tanto, se dedica a generar mensajes que causan dolor y odio. Y aprovechan que no se les conoce. Cualquier usuario puede crear un perfil falso en alguna de las diferentes redes sociales que le convierte en alguien completamente anónimo.

    Cómo aparecen los trolls en redes sociales

    Seguramente, alguna vez que has accedido a algún canal de Youtube, blogs o redes sociales los has presenciado. Se trata de individuos que se dedican fervientemente a hacerle la vida imposible a los demás, simplemente por “amor al arte”, expresar sus frustraciones, ignorancia o inmadurez. ¿Te suena verdad?
    Lo peor es que se valen de la libertad para expresarse que ofrecen las redes sociales a cualquier ser humano. Se habla ya de una plaga de haters en la red. Pero, ¿por qué existen personas así? Es complicado de responder a esta pregunta.
    Lo cierto es que hay que entenderlo desde un punto de vista psicológico. El psicólogo John Sulerllama a esta tendencia desinhibición online. En Internet existe una menos restricción o, mejor dicho, no existe. Si alguien difama a otra persona o le insulta, en teoría, no pasa nada. Y ahí radica el problema.
    Estas personas tienen conductas que en psicología se denomina Triada Oscura de la Personalidad. Y en las actuales plataformas de redes sociales encuentran el escaparate perfecto para mostrar sus frustraciones. Y para desahogarse, siempre en detrimento de otros usuarios.

    El comportamiento psicológico de un trolla y haters

    trolls
    Como se observa en la imagen superior, existen decenas de categorías de trolls digitales. Siempre dependiendo de su actividad y el comportamiento que tienen en cada uno de los espacios digitales por los que campan a sus anchas.
    Pero todos ellos tienen elementos en común. Tal y como demuestra un estudio canadiense de las Universidades de Manitoba, Winnipeg, British Columbia. Los trolls tienen comportamientos que en psicología dan lugar a la Triada Oscura de la Personalidad.
    Dentro de este tipo de comportamientos se encuentran el narcisismo, la psicopatía y el maquiavelismo. Además, el estudio hace una mención importante al sadismo. Así, se relaciona totalmente el comportamiento de un troll con una persona que le gusta el sadismo.
    Este tipo de personas no son capaces de debatir o comentar un tema sin poder llamar la atención. Estos comportamientos en la vida real de una persona pueden ser peligrosos. Lo mismo ocurre en el entorno digital. Por lo que comienzan a verse casos de haters que han tenido que pasar delante de jueces para que su comportamiento no quede impune.

    Componentes de la Triada Oscura de la Personalidad

    1. El narcisismo

    Se dice de la persona que se quiere tanto a sí misma que no es capaz de aceptar ni una crítica. Siempre buscan llamar la atención y provocar la admiración en el resto de usuarios sin dar nada a cambio. Existe una falta de empatía brutal y tienden a la grandiosidad y al exhibicionismo.

    2. La psicopatía

    Se trata de personas egocéntricas y manipuladoras. Nunca reconocen la culpa y no pueden tener remordimientos de conciencia. No suelen tener sentimientos de ningún tipo, son muy superficiales. En psicología se les trata como personas con conductas socialmente desviadas. Llegan a transgredir las normas en busca de sensaciones.

    3. El maquiavelismo

    Son personas que utilizan todas las herramientas posibles de persuasión con el único fin de conseguir satisfacerse a sí mismos y conseguir los fines que se proponen. A estas personas se les relaciona con un comportamiento de manipulación ante otras personas en contextos sociales normales.
    Estos comportamientos existen. En la realidad están totalmente perseguidos y en el momento en que se capta a una persona así se le lleva a un centro de ayuda. No obstante, en las redes y en el mundo online muchos pasan totalmente desapercibidos.
    No obstante, aunque existan personas cuyo fin único sea insultar, difamar y hacer daño, también los hay que utilizan mecanismos similares pero con un tono de humor. En muchos casos difunden mensajes irrespetuosos pero la diferencia es que no buscan hacer daño a otras personas. Es por ello importante hacer una diferenciación entre troll y hater.

    La diferencia entre trolls y haters

    Ambos tienen en común que buscan llamar la atención con sus comentarios o acciones diversas que realizan. Ambos insultan, difaman, boicotean y fastidian a otros.
    La diferencia radica en que un troll lo hace por llamar la atención y así conseguir que las personas le sigan o se rían con sus comentarios.
    Por su parte, el hater mantiene comportamientos específicos tales como los mencionados anteriormente dentro de la rama de la psicología. Son personas cuyo fin es hacer daño de verdad, de forma consciente. Utilizan todas las herramientas que tienen estas redes para burlarse, reírse, hacer sentir mal y cambiarte la autoestima.
    El troll cree genuinamente en lo dice y hace lo imposible por demostrar su punto de vista, aunque esté equivocado. El hater, sin embargo, todo lo que dice lo hace para herir a otras personas porque no le importan nada. Frases como “eres idiota”, “eres feo” y, evidentemente, mucho peores son mencionadas por parte de los haters.
    Se puede observar, por tanto, que existen dos grandes diferencias entre estos dos tipos de usuarios. Aunque sí es cierto que ambos abogan por enviar mensajes negativos, el troll lo hace por llamar la atención. Cuantas más personas le hagan caso mucho mejor para él.
    Si te encuentras con casos como éstos al acceder a tus redes sociales o blogs, es importante que actúes racionalmente para evitarlos cuanto antes. Aunque no pueden desaparecer sin esfuerzo, ya que esos comentarios seguirán presentes, mostrándose a todo el mundo. Existen ciertos trucos que harán que, al menos, a ti no te afecte y puedas vivir una vida tranquila.

    Cómo ganar a los trolls o haters

    Para superar un ataque de trolls o haters es interesante tener en cuenta estos consejos:

    1.- Do not feed the trolls. Ignora a los trolls

    do not feed the troll
    La mejor forma de evitar a los trolls es ignorándolos. Lo que están buscando es que las personas les respondan y provocar esa acción-reacción. Si no les respondes, ellos verán que no consiguen ese protagonismo y se aburrirán. De modo que serás tú quien pueda ganar esta batalla.

    2.- Jamás les lleves la contraria

    trolls
    Si hay algo que no puede soportar un troll es que se le lleve la contraria. Por ejemplo, cuando comenta un tema y tú no estás de acuerdo. Nunca debes rebatirle ni comentar algo contrario a cómo piensa. Una vez más, eso es precisamente lo que buscan en los otros usuarios. Además, por su comportamiento se encienden tanto que puedes meterte en problemas.Y, recuerda, en una pelea digital no gana nadie.

    3.- Aplica técnicas de Asertividad

    Imagen de previsualización de YouTube
    Es importante que sepas enfrentarte a situaciones de este tipo en el entorno digital. Para lograrlo, hacer uso de la inteligencia emocional puede ser una de las mejores soluciones. Mediante el uso de algunas de las técnicas que se identifican en el vídeo de arriba podrás enfrentarte de forma mucho más inteligente al ataque de un troll.
    El caso de un hater es algo mucho más complejo. Sin embargo, cada vez existen más elementos a disposición de cualquier persona para, utilizando la misma tecnología de la que se aprovechan, dar conocimiento de esta situación.
    Los trolls y los haters forman parte de tu rutina diaria. Por eso, es importante conocerlos bien para poderlos identificar cuanto antes. Y una vez que los hayas localizado debes tener todos los recursos para actuar de manera adecuada y ganarles la batalla.
    Sin embargo, la mejor manera de hacer frente a trolls y haters por parte de las marcas es construir comunidades de clientes fieles. Usuarios que defienden la marca allí donde ven que está siendo atacada. Y para crear y mantener una comunidad digital es vital que dispongas de contenidos de valor.
    Plataformas de content marketing como Coobis, que pone en relación a marcas, editores de medios digitales e influencers de todos los sectores económicos, son esenciales para gestionar y hacer crecer comunidades de usuarios en torno a una empresa.
    No lo dudes y crea tu cuenta de manera sencilla. Tan sólo necesitarás de unos minutos para adentrarte en una plataforma de content marketing que aumentará la eficacia de tus campañas de marketing online.

    martes, 19 de marzo de 2019

    FORTNITE: UN VIDEOJUEGO QUE TAMBIÉN ATRAE A ESTAFADORES Y ACOSADORES

    Es importante que los padres estén atentos, sobre todo en el caso de los más pequeños, y que dialoguen sobre los riesgos de compartir información en Internet.

    La popularidad de Fortnite, con una audiencia de más de 200 millones de usuarios activos al mes, también acaparó la atención de actores malintencionados, y no solo de aquellos que buscan estafar a los usuarios para obtener un rédito económico, sino también de acosadores que utilizan la plataforma contactar a jóvenes y extorsionarlos.

    En el caso de las estafas, como ya hemos hablado anteriormente, incluso en etapas previas a que se desatara la polémica cuando la empresa desarrolladora de Fornite anunció que no estaría disponible en Google Play, con las consecuencias para la seguridad que eso podría tener, las estafas alrededor del juego vienen desde hace ya un tiempo.

    Recientemente, investigadores de Sixgill aseguraron que alrededor de este popular juego se ha creado un ecosistema criminal donde los ciberdelincuentes utilizan tarjetas de crédito robadas para comprar accesorios o monedas virtuales dentro del juego (V-bucks, en el caso de Fortnite), para luego descargarlas en cuentas de Fortnite que no despierten sospecha y venderlas en el mercado clandestino. Los investigadores descubrieron casos concretos en la Dark Web donde los criminales ofrecen cuentas por un valor de aproximadamente 150 dólares y aceptan como forma de pago PayPal, Bitcoins y WebMoney. De esta manera obtienen dinero limpio, explica una nota de Foxnews.

    Resultado de imagen para fortnite

    Las cuentas que se ofrecen incluyen direcciones de correo y contraseñas, accesos a los correos asociados a las cuentas de Fornite e incluso recibos de las compras realizadas.
    Para tener una referencia del dinero que se maneja en compras en el juego, en los últimos 60 días, los principales 50 items de Fortnite en eBay recaudaron USD 250,000, aseguró Sixgill de acuerdo al artículo publicado.

    Pero como adelantábamos al comienzo de este post, no solo delincuentes que buscan obtener un beneficio económico conforman el ecosistema de actores maliciosos que se ven atraídos por la popularidad de juegos de este tipo.

    Esta semana, en Estados Unidos, un hombre de California fue acusado de utilizar juegos online, como Fornite, para contactar a jóvenes víctimas. Según una nota publicada por abc30, agentes federales afirmaron que el acusado engañaba a sus víctimas ofreciendo créditos en Google Play a cambio de que se tomen fotografías sexuales. Asimismo, los agentes explican que se aprovechan de que estos jóvenes están en una actitud vulnerable mientras juegan en sus casas y sus padres asumen que están seguros. Por otra parte, una vez que las víctimas caen en la trampa y envían las imágenes, pasan a ser extorsionadas por los acosadores, quienes los amenazan con enviar el material al entorno cercano de la víctima.

    A principios de noviembre, la policía de Saint-Laurent, de la ciudad canadiense de Quebec, Canadá reportó cuatro casos que se habían dado entre octubre y noviembre de este año donde acosadores estaban utilizando Fortnite para dirigirse a sus víctimas. Según dijo a una radio local un vocero de la policía, el modus operandi en los cuatro casos era el mismo: alguien con un falso avatar se infiltra en grupos de jugadores de Fornite y ofrece códigos gratuitos para obtener un nivel más avanzado. Una vez que se gana la confianza de la víctima, el acosador solicita que envíe imágenes íntimas para luego extorsionarla.

    Centros educativos locales están difundiendo estas noticias para informar a la comunidad lo que está sucediendo y de esta manera alertarlos.


    Lamentablemente, los casos de grooming a través de Fortnite y otros videojuegos no es algo nuevo. En reiteradas oportunidades a lo largo de 2018 se han publicado noticias de casos en distintas partes del mundo que ponen en evidencia este problema. En este sentido, es importante que los padres hablen con sus hijos y les expliquen los riesgos de compartir información en Internet para que puedan seguir disfrutando de la tecnología de una manera segura.

    sábado, 19 de enero de 2019

    El mayor 'hackeo' de datos de la historia expone más de 770 millones de correos

    Un investigador de seguridad digital ha revelado el mayor 'hackeo' de datos de la historia, que eclipsa cualquier otra acción similar cometida hasta ahora. Este robo de datos ha supuesto la exposición de más de 770 millones de correos electrónicos y 21 millones de contraseñas únicas.
    La intercepción, apodada 'Collection #1', contiene 2.692.828.238 filas de datos en bruto de potencialmente miles de fuentes diversas, según el experto Troy Hunt.
    En total, se trata de 1.160.253.228 combinaciones únicas de correos y contraseñas contenidos en más de 12.000 archivos separados, que constituyen 87GB de datos de texto en bruto.
    El 'hackeo' es considerado el mayor robo de datos de la historia, y por cantidad de personas afectadas es superado solo por dos incidentes relacionados con Yahoo en 2013 y 2014. "Parece un conjunto de sitios completamente aleatorio para maximizar la cantidad de credenciales al alcance de los 'hackers'", dijo Hunt a Wired. "No hay patrones obvios, solo una exposición al máximo".
    Los datos incluyen contraseñas previamente encriptadas que han sido forzadas y convertidas a texto en bruto, y los archivos más tempranos datan en 2008. La información no fue sacada a la venta, sino que simplemente fue subida a la nube MEGA y luego a un popular foro de 'hackeos'.

    Riesgos y recomendaciones

    Como resultado de esa filtración existe un alto riesgo de casos del llamado 'relleno de credenciales', un ciberataque consistente en usar un programa maligno para introducir automáticamente numerosas combinaciones correo/contraseña en un intento de entrar en la cuenta personal de una u otra persona.
    La buena noticia es que la colección no parece contener datos de tarjetas bancarias o números de seguridad social. 

    Hunt recomienda comprobar en el servicio Have I Been Pwned si nuestro correo electrónico ha sido víctima del 'hackeo'.
    Si encontramos nuestro correo en la lista, lo cual es muy probable, el experto recomienda usar un gestor de contraseñas o incluso recurrir al rudimentario pero efectivo método de escribir nuestras contraseñas en un papel. "Puede ser contrario al pensamiento tradicional, pero escribir contraseñas únicas en un libro y mantenerlas dentro de una casa físicamente cerrada es mejor que reutilizar la misma contraseña en todo Internet", escribió Hunt en su blog.
    Unos pocos afortunados afirman haber evitado ser 'hackeados', pero las probabilidades no están a su favor.

    fcg

    viernes, 18 de enero de 2019

    Ataques homográficos: no creas en todo lo que ves

    A menudo se recomienda verificar que un sitio use HTTPS y tenga un certificado de seguridad para identificar si es un engaño. Pero, ¿qué pasa cuando los cibercriminales registran dominios que se escriben muy parecido a los originales y obtienen certificados completamente válidos para sus sitios?De la misma forma que los atacantes encuentran métodos cada vez más sofisticados para intentar evadir las técnicas de detección del antivirus, también mejoran aquellas que les permiten engañar al usuario o al menosevadir los consejos básicos que se suelen enseñar en una clásica capacitación de seguridad informática.
    A pesar de ello, siempre podemos dar un paso más para reforzar nuestra seguridad y detectar sus engaños, como veremos más abajo.
    Primero apuntaron a mejorar notablemente el diseño de los engaños de phishing, utilizando imágenes elaboradas o la inclusión de iframes provenientes de una página auténtica.
    Además, gracias a las ventajas que hoy en día proporcionan los diccionarios y traductores en línea, logran evitar (algunos) errores de gramática u ortografía en los correos.
    Por otro lado, ya no basta con mirar la dirección del remitente de un correo electrónico o SMS, ya que gracias a las técnicas de spoofing un atacante se puede hacer pasar por una entidad distinta, falsificando los datos en una comunicación.
    También es necesario prestar especial atención a los enlaces a los cuales conducen los correos engañosos, ya que muchas veces los sitios fraudulentos se ocultan detrás de direcciones acortadas o compuestas, para no revelar a simple vista su intención.
    Aún así, nos quedaba un consejo que, hasta ahora, creíamos infalible: revisar que la página sea segura, que utilice el protocolo HTTPS y, sobre todo, que tenga el certificado de seguridad.
    Cibercriminales con sitios seguros
    Si bien es cierto que la mayoría de las páginas fraudulentas utilizan HTTP, mientras que los sitios originales que solicitan credenciales (como redes sociales, portales bancarios, etc.) lo hacen a través de HTTPS, esto no significa que un atacante no pueda hacer lo mismo. De hecho, podría fácilmente convertirlo en HTTPS, obteniendo uncertificado SSL/TLS completamente válido para su sitio, incluso de manera gratuita.
    Ahora bien, para que esto funcione, el atacante debería ser capaz de registrar un dominio que se vea lo más parecido posible al sitio que desea falsificar y luego adquirir el certificado para este nuevo dominio. Una opción es buscar dominios que se escriban similar. Por ejemplo: “twiitter.com” versus el original “twitter.com”, o “rnercadolibre.com” versus el original “mercadolibre.com”.
    ¿Recuerdas esos experimentos en los que te muestran palabras incompletas o con errores casi imperceptibles, y las lees rápido como si estuviesen completas y bien escritas? Bueno, lo mismo le sucede a muchos con las URL al navegar.
    A simple vista y leyendo con rapidez, esos ejemplos podrían engañar a más de uno, pero basta con prestar atención a cómo está escrita la dirección para detectar el engaño. Lo que aún necesita el atacante es poder registrar un sitio que se escriba diferente, pero se vea igual para el usuario, y para esto es que se utilizan los ataques homográficos.
    Veamos un ejemplo. ¿Puedes decir si este sitio es falso?
    Este ejemplo pertenece a una prueba de concepto realizada por el investigador Xudong Zheng, quien registró el dominio https://www.xn--80ak6aa92e.com/. Puedes ver cómo funciona ingresando al enlace a través del navegador Firefox.
    Lo que hace esto posible es la utilización de caracteres Unicode en otros idiomas, como cirílico, griego o ruso. En estos idiomas podemos encontrar caracteres similares o, muchas veces, iguales a los que utilizamos habitualmente en el latín y en las URLs. Gracias a Punycode, que es una sintaxis de codificación que permite que cualquier carácter Unicode pueda ser traducido en una cadena de caracteres más limitada y compatible con las URLs, es que se puede registrar un nombre de dominio utilizando estos caracteres.
    Por ejemplo, se puede registrar un dominio como “xn--pple-43d.com”, que es interpretado por el navegador como “apple.com”, pero en realidad está escrito utilizando el caracter cirílico “а” (U+0430) en vez de la “a” en ASCII (U+0041). Si bien ambos caracteres se ven iguales a simple vista, para los navegadores y certificados se seguridad se trata de dos caracteres diferentes y, por lo tanto, forman parte de dominios diferentes.
    Existen numerosos ejemplos, como “tωitter.com” (xn--titter-i2e.com en Punycode) o “gmạil.com” (xn--gmil-6q5a.com). Incluso, puedes jugar a crear tus propias combinaciones con un conversor de Unicode a Punycode.
    Muchos navegadores actuales tienen mecanismos que intentan evitar este tipo de ataques. Por ejemplo, en Firefox o Chrome, cuando un dominio contiene caracteres en diferentes idiomas, en lugar de mostrar su forma Unicode, mostrará el Punycode correspondiente.
    Es decir, en los ejemplos anteriores, en vez de ver “apple.com” (forma Unicode), veríamos “xn--pple-43d.com” (forma Punycode); y en el caso de tωitter.com” sería “xn--titter-i2e.com”.
    Sin embargo, en la prueba de concepto, Xudong Zheng logra evitar esta protección registrando el dominio “apple.com” utilizando únicamente caracteres en lenguaje cirílico. De esta forma, “xn--80ak6aa92e.com” se verá como: аррӏе.com.
    Además, el investigador va un paso más allá obteniendo a través de Amazon un certificado TLS para su dominio, el cual a simple vista se ve bastante convincente:
    Pero si entramos a ver los detalles podemos observar que en realidad pertenece a “xn--80ak6aa92e.com”:
    Si bien esta vulnerabilidad ya ha sido corregida en las últimas versiones de Chrome e Internet Explorer, navegadores como Firefox aún sufren este problema. En este último navegador, una alternativa es configurar la opción network.IDN_show_punycode en true, de forma tal que siempre muestre los caracteres en su forma Punycode.
    Aun así, el sitio gmạil.com del ejemplo anterior también logra evitar la protección de Chrome, debido a que utiliza únicamente caracteres del latín, inclusive caracteres especiales como “ạ”, los cuales sí son mostrados por el navegador.
    La necesidad de reforzar la protección
    Cada vez que encontramos un nuevo caso de phishing o alguna página fraudulenta que busca engañar al usuario, repetimos los mismos consejos: revisar el remitente del mensaje, prestar atención al enlace de la página a la que estamos ingresando, asegurarnos que esté bien escrita y, por sobre todas las cosas, que sea segura (utilice HTTPS) y tenga certificado de seguridad.
    Sin embargo, hoy en día no alcanza con solo estos cuidados, ya que los cibercriminales emplean técnicas cada vez más complejas para engañar al usuario. Implementar HTTPS y certificados no es un tema de seguridad para el atacante; después de todo, si está robando tus credenciales, ¿qué importa si las recibe cifradas o no?
    El punto es que estas técnicas se usan para dar a los usuarios una falsa sensación de seguridad que los lleve a ingresar sus datos creyendo que están en un sitio seguro, y obedeciendo al consejo que les repitieron hasta el hartazgo de que miren si el sitio tiene un candadito y HTTPS. Pero, como vemos, ya no es suficiente.
    Es por esto que además de prestar especial atención a los correos y sitios web, también te recomendamos mirar cuidadosamente los certificados de seguridad, evitar acceder a los sitios a través de enlaces en correos electrónicos (mejor hacerlo siempre escribiendo la URL o a través de accesos directos de confianza) y agregar una capa extra de protección en tus cuentas utilizando el doble factor de autenticación.

    Estafas por Internet: 8 señales que indican que eres un blanco fácil

    Como todos los años, desde 1988 que el 30 de noviembre se celebra el Día Internacional de la Seguridad de la Información. Una fecha que surge por iniciativa de la Association for Computing Machinery (ACM) y que tiene como fin discutir sobre la importancia de la seguridad de la información para la vida de los usuarios y compartir buenas prácticas en el campo de la seguridad. En este sentido, a pesar de que como vimos este mes en la serie sobre malware clásicos, en la que repasamos cómo ha sido la evolución del malware a lo largo de las últimas cuatro décadas, los cibercriminales continúan comprometiendo a los usuarios mediante campañas de engaño que utilizan viejas y conocidas técnicas que aún siguen siendo efectivas por la falta de conocimiento acerca de cómo hacer un uso seguro de la tecnología. Por eso, en esta oportunidad presentamos una breve guía con algunas de las señales que indican que eres propenso a caer en las trampas de los cibercriminales, y al final de este post encontrarás una trivia donde podrás poner a prueba los conocimientos adquiridos.
    1. No sabes cómo es la URL del sitio que buscas

    Es importante que sepas que los cibercriminales utilizan estrategias de Blackhat SEO para posicionar en los primeros resultados de los buscadores sitios que suplantan la identidad de servicios legítimos con el fin de engañar a los usuarios para que ingresen creyendo que están en la página oficial. Por lo tanto, es importante que por más confianza que tengamos en los resultados que nos ofrecen buscadores como Google, Bing, Yahoo u otro, tengamos presente que es posible que un falso sitio aparezca bien posicionado (al menos durante un tiempo) en busca de víctimas distraídas.
    Las estrategias SEO (optimización para los motores de búsqueda) son legítimas y son utilizadas en marketing teniendo en cuenta lo que más valoran los motores de búsqueda a la hora de ofrecer los resultados de una búsqueda. Pero cuando un sitio se posiciona mediante Blackhat SEO nos referimos a que utiliza técnicas para engañar a los motores de búsqueda.
    1. Te dejas llevar por el mensaje en el asunto de un correo

    Para que la víctima no piense demasiado y caiga en el engaño, los cibercriminales aprovechan este campo del correo para intentar manipular las emociones y generar sentimientos que pueden ir desde la euforia hasta la desesperación.
    Por ejemplo, correos que nos hablan de premios que hemos ganado, una oportunidad única que no podemos dejar pasar o hasta una herencia que tenemos para cobrar. Mientras que en la vereda de enfrente hemos visto campañas que buscan generar paranoia con correos que nos llegan con nuestra contraseña o número de teléfono en el asunto o que nos dicen que nuestra cuenta ha sido pirateada.
    En estos casos, lo primero que debemos hacer es no perder la calma. En segundo lugar, no responder.
    1. No revisas la dirección de correo de los remitentes

    Que un mensaje incluya tu nombre real no asegura que sea genuino, ya que existen varias maneras de obtener ese tipo de información por parte de los actores maliciosos. Por lo tanto, analizar la dirección del remitente puede ayudarnos a interpretar si estamos, por ejemplo, ante un caso de spoofing, que es la técnica utilizada para enviar mensajes de correo electrónico con una dirección de remitente falso, consiguiendo que la víctima los reciba como si fueran el remitente legítimo.
    Por ejemplo, que llegue un correo donde el remitente aparente ser de un banco del cual no somos clientes, es algo que debería encender las alarmas. Lo mismo si nos llega un correo donde el remitente se presente como representante de una empresa o servicio y que el dominio del correo sea de un servicio de correo gratuito, como Gmail o Hotmail, por ejemplo. También es común que en su afán de aparentar que el correo es de una empresa legítima los cibercriminales envíen correos cuyo dominio incluya el nombre de una empresa legítima pero que esté rellenado por otros caracteres, como por ejemplo un dominio que se utilizó en una campaña de phishing que se hacía pasar por Apple que era “@servicedstoredapps.live”.  Algunas compañías como Apple ofrecen una guía para reconocer si un correo en nombre de la compañía puede o no ser legítimo.
    En algunos casos, los atacantes utilizan técnicas de spoofing más complejas, como la fue el caso de una campaña reciente que notificamos donde los cibercriminales enviaban un correo que simulaba ser desde la propia cuenta del usuario.
    1. No revisas las URL de destino

    Es importante revisar a dónde nos direcciona el enlace que viene en el cuerpo del correo, ya que muchas campañas de ingeniería social esconden falsas URL que aparentan ser legítimas. Para hacer esto, una técnica común suele ser incluir un enlace en un pasaje de texto, de forma que no se puede ver directamente la URL. Según el contexto del correo, el usuario puede creer que si pincha será direccionado a un sitio que puede resultar siendo otro. Para descubrir esto muchas veces es suficiente pasar el cursor sobre el hipervínculo y nos daremos cuenta si coincide o no el nombre del supuesto sitio, aunque para corroborar esto en el teléfono debemos mantener el texto “apretado” para que nos muestre la URL sin dirigirnos. Algo similar ocurre con las herramientas para acortar enlaces. Al usarlas, el usuario no puede ver el nombre de la URL final. Sin embargo, en caso de sospechar del enlace, es posible averiguar si se trata de un engaño o no mediante algunas herramientas que permiten descubrir el contenido del enlace antes de abrirlo, como por ejemplo: Unshorten.It.
    Otra técnica recurrente es la de ataques homográficos, donde los actores maliciosos registran dominios que a simple vista parecen ser legítimos pero que pequeñas variaciones en uno de los caracteres hacen que sea difícil darse cuenta que en realidad se trata de un sitio falso.
    1. Compartes información personal a través de las redes sociales

    Muchos usuarios no son conscientes de los riesgos de la sobreexposición en las redes sociales y comparten datos personales como el número de documento, fecha de nacimiento, número de teléfono, dirección domiciliaria, entre otros tantos más. A veces, una simple imagen que contenga esta información puede llegar a un individuo de dudosa ética. Lo mismo cuando nos vamos de vacaciones y sin querer, informamos a todos los que puedan ver nuestros perfiles que no estamos en casa.
    Por lo tanto, además de pensar dos veces antes de compartir algo en las redes sociales, es importante configurar bien la privacidad de cada una de las plataformas que utilizamos para filtrar quien puede ver nuestras actividades. De lo contrario, estamos expuestos a que un cibercriminal pueda construir un perfil bastante preciso sobre un blanco de ataque simplemente recopilando información de sus perfiles y las actividades que comparte.
    Por último, piensa de la manera que lo haría un atacante: ¿la información que comparto puede ser utilizada en mi contra? En caso de que la respuesta sea sí, mejor no compartirla.
    1. Confías en un sitio web solo porque tiene HTTPS

    Lamentablemente, ya no basta con que un sitio tenga HTTPS y un candado para determinar que se trata de un sitio seguro. Si bien en un primer momento las páginas fraudulentas utilizaban protocolo HTTP, en la actualidad los atacantes pueden hacer lo mismo y obtener un certificado SSL/TLS válido y de manera gratuita.
    1. Confías demasiado en un servicios o plataformas de uso masivo

    No se trata de desconfiar de todo, sino de estar informado de cuáles son los vectores de ataque utilizados por los cibercriminales. No todo lo que vemos en redes sociales es legítimo. De hecho, en estas plataformas los cibercriminales crean cuentas falsas intentando suplantar la identidad de compañías legítimas e incluso realizan campañas publicitarias con falsas promociones (malvertising) que buscan que los usuarios pinchen en un enlace para luego robar sus datos. Algo similar sucede con los anuncios publicitarios que se muestran en la red de publicidad de Google, que ha sido utilizada por cibercriminales para distribuir malware. De hecho, Google lanzó una guía para prevenir esta práctica en la que además ofrece recomendaciones para usuarios y anunciantes.
    1. No dudas en abrir un archivo adjunto que viene en un correo no solicitado

    Los usuarios deben saber que un banco o una entidad seria no suele enviar archivos adjuntos sin que exista una solicitud previa de nuestra parte. Por lo tanto, el hecho de que llegue un archivo adjunto que no solicitamos debería ser motivo de sospecha inmediata.
    En segundo, las entidades financieras, por ejemplo, nunca solicitarán por correo que envíes tus credenciales de acceso al sistema de banca online o los datos de tus tarjetas de crédito. Por lo tanto, en caso de recibir una petición de este tipo deberías desconfiar.
    Tampoco es un comportamiento normal que una entidad que se precie de ser seria solicite a través de un mensaje que inicies sesión desde un enlace que viene en el mensaje.
    Un ejemplo de qué cosas debemos esperar y cuáles no de una comunicación que nos llega de una institución financiera, lo resume el Banco Santander en una guía para identificar un correo fraudulento.
    Esperamos que estas consideraciones sean de utilidad para que los usuarios puedan disfrutar de los beneficios de la tecnología de una forma segura.

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